De la enfermedad coronaria a la cardiomiopatía
Cuando existe una enfermedad coronaria establecida, el flujo de sangre se ve limitado por la aterosclerosis, lo que obliga al corazón a esforzarse más. Este esfuerzo continuo puede derivar en una cardiomiopatía hipertrófica o dilatada. Asimismo, pacientes que han sobrevivido a un infarto suelen presentar zonas de cicatrización que alteran la estructura del órgano. Otros factores como el colesterol alto contribuyen a la rigidez arterial, mientras que la presencia de soplos cardíacos puede indicar problemas valvulares que, al no ser tratados, provocan que las cavidades se expandan para intentar mantener el gasto cardíaco.
